Los estilos se muestran tal como se escribieron y las páginas interactivas siguen funcionando, desde documentos simples hasta sitios locales ricos.
Esta es la pregunta que lo decide todo: ¿funcionan el CSS y el JavaScript? Sin ellos un sitio local se convierte en un montón de texto plano, y el ejercicio pierde su sentido.
Las hojas de estilo se resuelven como lo haría un navegador, incluso cuando viven en una subcarpeta. La maquetación, la tipografía y las imágenes llegan como su autor las previó, no como texto de reserva.
Desde páginas simples hasta sitios ricos e interactivos, el contenido se comporta como se espera. Una documentación con navegación dinámica, un informe con secciones plegables o una página que dibuja algo en pantalla siguen siendo utilizables.
Es la diferencia entre consultar una documentación exportada y adivinar su estructura. Un sitio archivado, la exportación de un generador de sitios estáticos o una página guardada desde un navegador conservan su formato y su navegación.
Todo se ejecuta en tu dispositivo. Ningún contenido se envía a un servidor para representarlo, y eso vale también para las páginas que ejecutan JavaScript.