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Ocho documentos que llegan en carpeta, y cómo leerlos en iPhone o iPad

Algunos documentos no son un archivo. Son una carpeta: una página de entrada, decenas o miles de páginas más que se enlazan entre sí, una hoja de estilo, un directorio de imágenes, a veces un índice de búsqueda. En un ordenador basta un doble clic en la página de entrada y todo funciona.

En un iPhone o un iPad no funciona nada. La app Archivos te muestra la carpeta, abre una página aislada, y la maquetación, las imágenes y los enlaces han desaparecido. Estos son los documentos que llegan con esa forma, y la gente que se queda atascada con ellos.

1. Los cursos exportados de Moodle o Blackboard

Las plataformas educativas permiten exportar un curso entero. Lo que sale es una carpeta: una página por capítulo, las diapositivas, las imágenes, los enlaces internos entre lecciones. Los estudiantes la descargan para repasar sin conexión, en el tren o en un aula donde la red nunca ha funcionado.

Abierto página a página, el curso pierde su índice y su navegación. Abierto como carpeta, se lee como el sitio que siempre fue.

2. Los módulos SCORM y la formación en empresa

Un paquete SCORM es, técnicamente, una carpeta HTML con una página de entrada y un manifiesto. Itinerarios de incorporación, formaciones de seguridad, módulos de calidad se entregan en este formato precisamente para poder ejecutarse en cualquier sitio. En la práctica, casi siempre se ejecutan dentro de una plataforma, tras una cuenta.

Quien ha recibido el módulo en un zip y solo quiere recorrerlo no necesita la plataforma. La carpeta ya lo contiene todo.

3. Los protocolos de servicio y las guías médicas

Protocolos hospitalarios, guías de buenas prácticas, material de formación continuada: corpus extensos llenos de remisiones, distribuidos para consultarse junto al paciente. Y un hospital es uno de esos sitios donde la cobertura móvil se acaba en cuanto entras en un servicio.

Es exactamente la situación para la que se diseñó una carpeta sin conexión, siempre que la tableta sepa abrirla entera.

4. Los manuales técnicos de automoción

La documentación de taller casi siempre llega en carpeta con su propia estructura: métodos de reparación, esquemas eléctricos, pares de apriete, catálogos de piezas, cada uno remitiendo a los demás. Un mecánico consulta tres páginas seguidas siguiendo esos enlaces.

En un iPad apoyado en el banco de trabajo, eso solo funciona si los enlaces funcionan.

5. Los manuales de vuelo y los libros de a bordo

El iPad lleva años siendo la herramienta de referencia tanto en la cabina como en el puente. Documentación del fabricante, listas de comprobación, manuales de uso: los volúmenes son considerables y la red, por definición, no está.

6. Las instrucciones de explotación y mantenimiento

La documentación industrial: instrucciones de explotación, manuales de mantenimiento, fichas de producto, catálogos de proveedores. Cientos de páginas que se citan unas a otras, leídas in situ, en un sótano o en casa del cliente, sin conexión.

7. Los códigos, las normas y la jurisprudencia

Códigos, artículos de ley, convenios colectivos, normas ISO, jurisprudencia. Estos corpus viven de sus remisiones: un artículo que apunta a otro, una nota que apunta a una sentencia. Aplastados en un archivo único, las remisiones mueren.

8. Los informes anuales y los dosieres de consejo

Informes anuales, informes de auditoría, actas exportadas de una intranet, dosieres de consejo. Llegan por correo o se dejan en un espacio compartido, y se leen en una tableta en los diez minutos previos a la reunión.

Y algunos más

Cómo leer uno en iPhone o iPad

Tres pasos, sea cual sea el documento que tengas:

Y si lo que tienes es una página HTML sola o un PDF en vez de una carpeta, también funciona.

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